lunes, 19 de diciembre de 2011

Perfección


Ahora que tengo la mayoría de edad me doy cuenta de que me hubiese gustado ser una princesa, una hermosa bailarina de Ballet Clásico o Contemporáneo. Sueño con estar en un escenario y cautivar al publico con mis movimientos elegantes y perfectos, con mi esbelta figura, con mi carita dulce y angelical.

Sueño con ser el Cisne blanco para después convertirme en el Cisne negro, sueño con ser despertada con un beso de mi gran príncipe azul, sueño con ser la belleza que emana en toda la historia y el escenario. Sueño con ser una de las bailarinas de Degas.

Pero despierto y me doy cuenta de mi realidad, en primera mi complexión no es la adecuada para una Bailarina de Ballet, mis huesos son anchos y siempre he sido gordita. No soy bonita ni mucho menos delicada, mis brazos son cortos y parezco el hombre de hojalata al no tener la flexibilidad suficiente.

Mi carita arde de frustración y tristeza, no me gusta en lo que me he convertido, yo si soy el patito feo que nunca se convertirá en un hermoso cisne.

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