sábado, 17 de diciembre de 2011

El Cuaderno (Parte II)

 ...continuación.

-Estoy muy triste- le dije a mi madre al llegar a casa. -Las cosas no me salen, estoy cansada y Octavio es un grosero conmigo. ¡Como quisiera desquitarme!
Mi madre solo dijo que la venganza era una cosa muy fea.

Subí a mi cuarto, encendí la computadora, me emboté la mente con páginas estúpidas de internet, me rei como loca, solo quería olvidar todo. Olvidar la tarde, el cansancio, olvidar que era fea y sin chiste, olvidar a Octavio, olvidar...

¡En la madre! Cuando más embobada estaba viendo videos de gente más estúpida que yo, me percaté de que en mi bolso no estaba mi cuaderno ¡El cuaderno! ¿Donde carajos lo había botado? ¡No por favor! ¡Mi cuaderno! ¡¡¡¡Noooooooooooo!!!!!!

El infierno bajó a la tierra. Tuve una ola de calor tan impresionante que casi me desmayo. ¡Puto cuaderno! ¡Tenía todos mis pensamientos más íntimos de los últimos meses ahí! No podía ni pensar la de cosas que pensaría quien quiera que lo encontrara. Era obvio que lo había dejado en el salón donde estuvimos pintando porque lo saqué a la hora de checar los bocetos... y también era obvio que cualquiera de los chicos del grupo lo podía tener... ¡Hasta el mismo Octavio! T___T

¡Dios mio! Fué una pesadilla pensar todo lo que pudieron haber dicho al ver los poemas, los dibujos, la sarta de groserías dirigidas a Octavio; y si no lo vió él, que tal que quien lo vió le fué con el chisme, ¡Dios mio estaba arruinada! ¡¡¡Arruinada!!! T____T

La cabeza me daba vueltas, no podía pensar con calma, ¡No tenia forma de saber que había pasado! Mire el reloj, era más de media noche. ¡Si tan solo me hubiera dado cuenta un par de horas antes! Casi me desmayo otra vez. Y al otro día tenía que asistir a una plática a las 9:30 am... Esa noche fué de pesadilla. Mi mente no dejaba de barajear las opciones, los más diversos y escalofriantes panoramas iban y venían frente a mis ojos. Veia claramente las caras de los chicos burlándose de mi, a Octavio hecho una furia decidido a no volverme a dirigir la palabra... ¡¡¡El mismo pagresito de la iglesia excomulgándome!!! ¡¡Fue horrible!!!

No podia dormir, me conecté al FB, pedi cerca de dieciseismil ochocientas noventa y siete opiniones sobre el asunto. @__@ Después de muchas opiniones mis amigos más buena onda decían lo que quería escuchar: "Calma, lo más seguro es que nadie lo haya visto y se haya quedado en ese salón, o a lo mejor alguien de ellos lo recogio y lo guardó sin más problemas", "Confia en que la gente no es chismosa" ¿Que no es chismosaaaaaa? ¡El principal atributo de la gente es que precisamente es muy pinche chismosaaaaa! ¡Estaba muerta! T_____T



Respiré profundo, puse la mente clara: ¡Daniel! Daniel debió de haber recogido todo y con ello mi cuaderno, lo hechó con todo en la maleta del vestuario, sí, eso debió de haber pasado... ¿o no? Mi pobre cabeza volvió a dar vueltas. Eran las 2 de la madrugada ¡y yo sin poder dormir! Tenía que pararme a una hora infrahumana en un rato.

Recordé el montón de libros que he leido sobre paz espiritual. A lo hecho pecho, lo que haya pasado por más que me de de topes contra la pared ya pasó y nada hay que pueda cambiarlo; no por mucho que me estrese las cosas que no pueden ser cambiadas van a cambiar y, y, y... ¡Eso no me da calmaaaaaa! y____y ¡¡¡De todas formas mi cuadernito esta lejos de mí, en manos de quien sabe quien y sin forma de saber que le había pasado al pobre!!!!



¡Que bellos son esos 2 minutos antes de recordar porque dormiste con el perro! Digo, más bien, cuando ya te olvidaste, al menos por unas 4 horas, que todos tus secretos tal vez ya hayan sido ventilados por cielo mar y tierra.

Cuando mi mamá subió a despertarme, se topo con que ya estaba más que lista. Durante el desayuno le conté que no había podido dormir y tuve que confesarle por que. Ella me dijo que si tenía el telefono de alguno de los chicos que les hablara de una vez. Yo creia que era muy temprano, pero ella me dijo: "Sí, márcales, ¿Para que estás sufriendo?

Tome el teléfono y marqué el número de Sara. Me mandó a buzón. -.- Tome toda mi valentía y marqué el Número de Octavio. Un timbrazo, dos, tres, cuatro...
-Octavio ¿Estás despierto?- le dije.
-Algó así - Respondió él en un estado entre líquido y gaseoso.
-Octavio - Pregunté - ¿Quien se quedó ayer al último en el salón?
-Nadie - me dijo- Se quedó cerrado y nos bajamos al Foro.
-Pero ¿Todo se quedó ahí? ¿O alguien se llevó las cosas?- pregunté.
-Todo se quedó ahí.
-¿Integro, así como estaba?
-Sí todo se quedó donde estaba.
-¿Seguro, seguro, seguro?
-Sí, ¿Por que, que te pasa?
-Es queeee... dejé una cosa -dije al fin.
-¿Que cosa?- preguntó él.

-Una cosa... muy urgente...
-¿Que cosa?
-Una cosa. ¿Seguro que todo se quedó ahi?

Depues de preguntarle como 20mil veces, me dijo que sí, que todo estaba ahí, pero que nadie ocupaba ese salón los sábados, que abrían la puerta del atrio a las 5:00 pm y que ellos llegaban ahí hasta las 6:00 pm.

¡Perfecto! podia estar tranquilamente en mi plática de superación personal de ese día.

continuará...

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