...continuación.
-Vamos de una vez a la iglesia, -dijo mi madre- capaz que hay alguien que pueda abrirte y te llevas de una vez tu cuaderno; así te olvidas de él y prestas atencion a tu curso de hoy.
Accedí. Llegamos. Mamá tenía razón, el atrio estaba abierto.
Llegué con la señora que cuida los baños, le pregunté si habia alguien que pudiera abrirme el salón No. 5. Octavio me había mentido, los niños tomaban ahí el catesismo justo ese día a esa hora; pero me alegré, podria entrar tan facilmente y llevarme mi cuaderno y... ¡¡¡Y el cuaderno no estaba!!!! T____T
Le di las gracias a la catequista quien tan confianzudamente me dejo husmear en cada rincón del salón solo para volver a mi estado de alteración nerviosa previa. u.u
Hecha una piltrafa, volví a casa con mi madre. No sabía que hacer, pero ya habia pagado el curso de ese día y me había hecho mi lunch, ni modo de dejarlo pasar por una pendejada de ese tipo. ¡¡¡Que mala jugada del destino!!! T___T Estaba llena de coraje, de impotencia... Tuve un momento de iluminación, mandé a la chingada todo eso, decidí que no me iba a echar a perder el día y salí con la cara en alto rumbo a mi taller de superación personal.
¡¡Oh mi cuaderno!! pensaba a cada rato en el pesero, y "oh que tarde se me ha hecho", tambien pensaba con temor. Al bajar en la esquina a la que había que llegar, caminé en la dirección equivocada, pero no me di cuenta hasta varias calles después. Quería llorar, me había perdido como una estúpida, era tardísimo, iba a perder el taller por una pendejada y esa pendejada no dejaba de darme vueltas en la cabeza. No resolvía nada, sentía el corazón retorcido y un enorme nudo en la garganta. Entnces me di por vencida. u___u
Eran las 10:00 am, llamé a casa...
-¡¡Ve al taller, todavía llegas!! - Ordenó mi madre - Por eso lo hacen tan temprano, no te preocupes que mucha gente llega tarde, pero ve ¡corre!
Y por más peros que puse mi madre casi casi saca una pierna por la bocina y me empuja a patadas. Llegue a la "Casa de Espiritualidad", las monjas me recibieron con mucho gusto, me anotaron a toda prisa y me llevaron a una sala llena de mujeres, el único hombre era el ponente, un jesuita de rostro serio que daba mucho miedo. Llegué justo a la mitad de un ejercicio de visualización y obvio el ponente se me quedó mirando re gacho, me lo meresco. :S
Después de un rato de trabajar, el ponente dejó de darme miedo, me sentía muy animada y lo del cuaderno ya se me había olvidado. En eso llego el receso de las 2:00 pm. Le marqué a Sara.
-Sara, oye encontraste ayer un cuaderno azul con una calcomania del peje en la portada??
-Sí, ¿Por que? ¿Apoco era tuyo?
-Sí, ay que bueno, ¿Tu lo tienes?
-No, se lo di a...
¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Queria morirme!!!!!!!!!!!!!!!!!! Mis temores habían sido confirmados. ¡¡¡Octavio tenia mi cuaderno, era el fin!!!!! T___T Es que simplemente no podía creerlo ¡Lo que tanto temor tenia! Otra vez la ola de calor y casi casi me desmayo. ¡Dios, no!Pero ¿Por que Octavio me había mentido? ¿Por que no me dijo que tenia mi cuaderno? Si era una pesadilla, este era el mejor momento para despertar... ¡¡¡¡¡Solo que no despertabaaaaaaaa!!!!!!!
* * *
Cuando abri los ojos estaba en el piso, una monja voladora se había estrellado contra mí.
..No, no es cierto, realmente estaba transtornada, pero ¿Que podia hacer? Y por primera vez en el día decidí tomarlo como si no importara y le conté todo a una amiga de mi madre que tambien estaba tomando el taller. Ella se rio mucho, me dio mucho coraje al principio, pero me hizo entrar en la idea de que por más que me estresara lo hecho hecho estaba y realmente no había de otra: había que prestar atención a lo verdaderamente importante y el taller prosiguió.
¿Que es lo que más te gusta Alicia?¿Que es lo que más te hace vibrar en la vida?
Con estas preguntas mi mente empezaba a despegar del piso con pensamientos cada vez más exitantes, el ponente había logrado llevarnos a una atmósfera de pensamientos cada vez más emocionantes a plantearnos sueños realizables, era un nuevo renacer, eran nuevos horizontes, era... ¡Dios! El pasado ya no existía, o por lo menos esa tarde ya no importaba. El cuaderno dejo de importarme, después de todo aunque mis pensamientos escritos se hubieran perdido y el menso de Octavio los hubiera leido, nada importaba en ese momento salvo yo y lo que estábamos construyendo. Me sentía plena.
A las 4:00pm tome valor y le marqué a Octavio:
-Octavio, ¿Tu te llevaste un cuaderno azul con una estampa del Peje?
-¿Un cuaderno chiquito?
-Sí, es mi cuaderno ¿No que todo se había quedado ahí? -.-
-¿A poco era tuyo? Sara me lo dió. Esque al final guardamos todo en muchas bolsas y bla bla bla, solo quedaba ese cuaderno y ella me lo dió.
-¿Y donde lo tienes?
continuará....
EY BANDA!!! ESCRIBAN EL FINAL DE ESTA HISTORIA, JAJAJAJ, SE ME ACABARON LAS IDEAS XD
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